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Tras un exitoso cuarto de siglo, Fiat presenta la 2ª generación del iconoclasta Uno. El Nuevo Uno incorpora una gran dosis de genialidad, que se percibe en su diseño, métodos de fabricación, materiales, ingeniería y la forma de mercadearlo.
Fotos: Fiat Uno Way
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Los modelos-emblema de Fiat son casi todos utilitarios. Su primer ícono fue el Topolino, reemplazado por los 500/600 de motor trasero. Estos fueron relevados por el 127, que explotará la idea del "todo adelante" y se convertirá en World-Car cuando se cree la versión 147 para Hispanoamérica. El relevo de este importantísimo modelo fue el Uno, uno de esos carros que sorprenden incluso a sus fabricantes y se vendió en casi todos los mercados del mundo.

En Europa pudo sobrevivir unos años a su teórico reemplazo, el Punto, y en Hispanoamérica aún se vende junto con su primer reemplazo, el Palio, apenas recibiendo retoques y el cambio de los motores italianos originales por los modernos Fire. El Uno ha puesto sobre ruedas a Hispanoamérica, ha sido la base de lo que hoy es Fiat Brasil y ha fascinado a dos generaciones de automovilistas.
Representa para Fiat lo que el Corolla para Toyota, el 911 para Porsche o el Serie F para Ford. Por eso Salvador de Bahía fue escenario de un momento clave para la historia automotriz. Allí Fiat mostró oficialmente el Nuevo Uno, que reemplaza a la primera generación aparecida en 1983 y producida en Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y demás países de este continente.
EL CUBO DE Fiat
Como el famoso Cubo de Rubik, el Nuevo Uno incorpora una gran dosis de genialidad, que se percibe en su diseño, métodos de fabricación, materiales, ingeniería y la forma de mercadearlo. Su hechura es resultado de una gran investigación mediante el uso de los canales tradicionales y de otros nuevos, como las redes sociales de INTERNET. Todos esos comentarios han sido cuidadosamente revisados y aplicados a la experiencia de un cuarto de siglo con el antiguo Uno.
Así se supo que los consumidores deseaban un auto fiable, práctico, versátil, de fácil mantenimiento y atractivo. Sobre esas premisas los ingenieros han comenzado dibujando un cubo, han limado sus aristas, han añadido un pequeño cubo frontal para los órganos mecánicos y han calculado las dimensiones a partir de las exigencias del habitáculo.
El Nuevo Uno se creó totalmente en Brasil y su diseño involucra métodos vanguardistas como túnel de viento y cálculo 3D. La carrocería e interiores son completamente nuevos y la plataforma es 82% nueva. El 18% restante no se hereda del Uno antiguo, sino de la estantería Fiat, es decir, son piezas que se aplican indistintamente en otros modelos, como los frenos, pequeños herrajes, el sistema de dirección, etc. Es 100% nuevo y, al igual que el original, su plataforma será la locomotora de una nueva gama Fiat.
El tema del "cubo redondeado" se repite en las áreas funcionales. El nuevo modelo tiene mucha personalidad; no se parece al antiguo, pero nadie tendrá dificultades en diferenciarlo y recuerda un poco a modelos como el Cube o el Scion xB, en un formato más pequeño. Carece de parrilla, lo cual es vanguardista por estos lados y las economías de escala han llegado al desarrollo de una revolucionaria pedalera en plástico. La ecología también ha sido tomada en cuenta y no solo por el uso de pinturas con base acuosa; los asientos son hechos en fibra de coco y para la tapicería, los parachoques, los guarnecidos y diversos plásticos se usan materiales reciclados. El tema de la industria local ha sido ampliamente cuidado y se ha trabajado duro para que el Nuevo Uno tenga piezas que los proveedores locales puedan fabricar sin esfuerzo.
Si el diseño le parece revolucionario (y lo es), le asombrará saber que no lo es tanto como los métodos de fabricación, de suministros locales y de otros temas de industrialización. Materiales ecológicos y poca mano de obra configuran un puzzle que promete ser tan práctico de fabricar como de usar.
EN EL CAMINO
¿Y cómo es este nuevo Uno? Al costar entre US$12000/16000 según versión no es barato, aunque cuesta algo menos que sus rivales. También Fiat ha hecho una reingeniería de precios para ofrecer diversas alternativas en un rango de mercado que en Brasil es el más activo; subcompactos en torno a 4mts. El Nuevo Uno es más largo, ancho y alto que el antiguo, pero conserva atributos como la luminosidad del habitáculo y el excelente aprovechamiento del espacio. Es animado por la nueva familia de motores FPT Evo Flex de un litro y de 1400cc, con 75 y 85HP respectivamente.
Por los momentos hay solo cambio de cinco velocidades y aunque conocimos las dos versiones de carrocería (tres y cinco puertas), Fiat planea ofrecer inicialmente el modelo de cinco puertas y comenzar a escalonar la gama con el de tres puertas en unos meses. Es de especular que en un futuro haya un derivado que reemplace al actual Fiorino, versiones R de alto rendimiento y hasta un Adventure.
Hay tres niveles; el básico Vivace, el intermedio Attractive y el superior Way. El motor Fire 1.0 L Evo se ofrece en los Vivace y Way, mientras el Fire 1.4 L Evo se sirve en las versiones Attractive y Way. No hay diferencias apreciables: el rendimiento de un Vivace 1.0 de tres puertas es equivalente al de un Way 1.4, totalmente equipado, en el cual los 10HP extra compensan el peso de los accesorios. Se diferencian por la presencia de elementos en body color, pero la lista de equipo es específica.
Con cualquiera de los dos motores, el Nuevo Uno es muy agradable. Es vivaz en las arrancadas y sus recuperaciones desde bajas RPM son razonables, pero enseguida se comprende que hay que llevar el motor alegre y se consiguen cruceros de 120-140kmh con facilidad. Sólo al mover el volante repentinamente para hacer alguna maniobra evasiva nos damos cuenta que es un utilitario. La estabilidad en recta impresiona, las curvas se toman con facilidad, la suspensión absorbe bien los huecos y los vientos cruzados no se sienten, aunque con las ventanas abiertas el nivel de ruido en el habitáculo es notable, considerando la cuidada aerodinámica, si bien no se perciben ráfagas y ni siquiera penetra demasiado la lluvia, salvo sea muy fuerte.
Los detalles sorprendentes siguen notándose en el inédito esquema de personalización, con calcomanías en motivos artísticos, informáticos o de carreras, retrovisores de diferentes texturas, ruedas de aleación, una paleta amplia de colores sólidos y demás. El acceso a cualquiera de las cuatro plazas es fácil, con la amplitud que solemos encontrar en modelos de más tamaño. Solo el justo volumen del maletero recuerda que es un utilitario y, sin embargo, el respaldo trasero es ajustable. No se pliega de plano como en el antiguo Uno, pero si necesita más espacio basta plegar el asiento trasero contra los respaldos frontales y bascular el espaldar. Completa el interior con un tablero tan informativo como singular e intuitivo y tendrá un ingenioso paquete.
El Nuevo Uno se sirve más o menos al precio del Palio 1.0, así que el comprador puede elegir un carro vanguardista y a la moda, muy equipado o uno más amplio, pero más elemental y de diseño tradicional. Con ambos, Fiat busca aumentar su cuota en un segmento que ahora absorbe 1.3M de autos al año (la mitad del mercado brasileño) y donde la penetración del holding es del 25%. Allí, la gran baza del Uno será su modernidad y sus opciones de personalización (¡más de once millones de combinaciones!) frente a rivales más antiguos, calcando el ejemplo del exitoso Fiat 500.
Quizá lo más significativo del Nuevo Uno es que viene a reemplazar al Uno original, pero éste se mantiene en fabricación pues aun su demanda está en el orden de los 100 mil al año y es un 10-15% menos caro. ¿Podrá sobrevivir a su teórico reemplazo tal como lo hizo con el Palio y el Punto? Sería un milagro, pero si el Uno ha destacado por algo, ha sido justamente por hacer milagros. Cualidad que parece conservar el nuevo modelo.
Terra Autos / Julian Alfonso Luis
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