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La R es en Jaguar la distinción puesta a las versiones extremas del catálogo, lo que constituye una recompensa para quienes buscan prestaciones deportivas y lujo distinguido en un mismo envoltorio.
La última R de Jaguar ha sido para el nuevo XK y ha supuesto un esfuerzo de ingeniería que ha tenido su compensación, porque el trabajo realizado ha mejorado en un 30% las cualidades del XK8, la base sobre la que se ha desarrollado este lujoso y preciosista coupé.Estos detalles han sido puestos sobre un nuevo diseño que ha hecho del nuevo XK un coche que recupera esencias clásicas de la marca e incluso de otra mítica también de origen británico como es Aston Martin, ya que la parte trasera recuerda a un DB. Esta zona del XK es más ancha en el R y queda remarcada por cuatro salidas de escape en grupos de dos.

La trasera ofrece un maletero aprovechable, al que se accede con la apertura de un gran portón que lleva incorporado una bandeja para ocultar el interior de caja que se suelta con gran facilitad y no resultar de fácil manipulación para llevarla a su posición idónea.
El interior es un típico 2+2, es decir dos cómodas butacas delanteras y un simulacro de dos traseras, porque hay que tener la talla de un niño para poder acceder y sentarse en dos incómodos asientos.
La atmósfera en el habitáculo supone un avance en calidad de los materiales y en el esmero de los acabados. Esta nueva generación también eleva el confort visual que siempre concede un Jaguar. El conductor dispone de una posición al volante confortable que sujeta suficientemente en los trances en los que más se exige de los 420 CV de potencia de su energético V8.
Uno de los nuevos elementos a destacar en los recién llegados XK es el sistema de protección para peatones en caso de atropello. El coche lleva instalados sensores de contacto que elevan unos centímetros el capó delantero cuando un peatón es alcanzado, de forma que se atenuan el impacto y sus consecuencias.
El motor es el mismo de la versión XK8, pero sobrealimentado y con 20 CV más que el utilizado en el anterior R, ajustado, en admisión y escape, para mejorar las cualidades dinámicas del motor, que no llegan a mostrar todo su potencial por la utilización de una caja automática de seis relaciones, rápida en modo sport y muy turística en condiciones de uso normales, que matiza mucho el poder de los 420 caballos.
Esta es una percepción que se obtiene de su comparación con los equivalente del mercado. La caja utilizada por Jaguar, una ZF, es de gran calidad, pero tiene ausencia de carácter, al menos para una versión que lleva la letra R, proveniente del término inglés "racing".
Terra Autos / EFE









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