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Nada mejor que una escapada de fin de semana para saborear la vida
Fotos del Lexus ES330

El mini-turismo, las escapadas de fin de semana conforman esos momentos de placer reencontrado, que nos permiten alejarnos de la rutina, el trabajo y el estrés más allá de los kilómetros recorridos.
Cuento desde el principio con una excelente compañera. Encontramos un destino atractivo. Y esta semana tengo la agradable tarea de probar uno de los sedanes ideales para viajar por carretera: el nuevo Lexus ES330. Ligeros de equipaje, enfilamos en dirección sur, internándonos en esas lenguas de tierra que apuntan al Caribe.
El nuevo Lexus ES cambió su denominación numérica respecto a su antecesor con la incorporación del nuevo motor de 3.3 litros, que ya conocemos en el exitoso SUV. Esos 300 cc más de capacidad se traducen en una mayor potencia (225hp.) y torque (240 lb-ft.) y se sienten.
El incremento viene acompañado de otros cambios, para sacar máximo provecho de la mayor potencia. Es notorio el mejor rendimiento de la mejorada caja automática electrónica inteligente de cinco velocidades, cuyos ajustes llevan a encontrar con comodidad el estilo personal de manejo. Alternativamente se puede echar mano del cambio secuencial. Ambos sistemas se caracterizan por la suavidad con la que operan, ayudados por una entrega más lineal del motor.
La salida es suave y el andar silencioso. El sistema de suspensiones independientes con amortiguadores a gas comprimido absorbe las irregularidades del asfalto dejando a la cabina libre de vibraciones.
La aislación de la cabina es muy buena, permitiendo disfrutar del delicioso equipo de sonido Mark Levison con siete bocinas, radio AM/FM y reproductor de CD con cargador de sies discos.
Los acabados en piel y madera del volante, los paneles laterales y los asientos dan calidez y buen tacto. Las butacas, regulables eléctricamente en diez direcciones para el conductor y ocho para el acompañante, con memoria, han tenido su prueba a lo largo del viaje, demostrándose sumamente confortables.
El sistema de navegación integrado en la elegante consola central se demostró más que útil en un viaje como este. La información es completa, y las opciones de lectura aseguran que cada conductor encuentre el modo que mejor se adapta a su propio gusto.
Si bien requiere dedicarle un buen rato para estudiar las opciones, los controles y la programación personalizada, el conjunto entrega una completa información. Incluso aumenta el placer en la conducción, como cuando notamos cuan rodeados de mar estábamos en esa única carretera que une los Cayos de la Florida.
Una vez en Key West, el prestigio de Lexus siguió mostrando sus beneficios. Hasta el muchacho del vallet parking nos recomendó un lugar para estacionar más protegido, porque ¿se que auto tiene Ud, señor¿, en sus propias palabras.
Con nuestro Lexus a reparo y en un lugar seguro, nos aprestamos a recorrer el distrito histórico de la ciudad de Key West, con gran actividad y mucha amabilidad de los locales y de los mismos turistas, privando el respeto y la cordialidad en un ambiente relajado y bien predispuesto.
El segundo día fue de exploración marítima, visitando los corales, en un día espléndido, mucho sol, un clima cálido pero no sofocante, miles de peces de colores, y un tiburoncito que pasó a ver de que se trataba la fiesta y a asustar a los más desprevenidos.
El regreso, a pesar de la actividad de los dos días, no dejó secuelas de cansancio. Y el lunes recomenzamos la semana con más energía y una sensación de haberle ganado un rato a la vida.
Nuestro vehículo, que también mostró un consumo muy moderado, tratándose de un V6 de 3.3 litros, conduciendo dentro de los límites de velocidad permitidos, nos condujo a salvo de esta placentera escapada de fin de semana. Para repetir.
Terra / Sergio Tacchella