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París, capital del automóvil

El optimismo envuelve la nueva edición del Salón Mundial del Automóvil de Paris

Fotos desde París
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El Salón del Automóvil de París o Salón Mundial del Automóvil, según la traducción literal de la denominación francesa, ha empezado a dar sus primeros pasos, en una multitudinaria jornada de prensa, envuelto en un claro optimismo encarnado por la avalancha de novedades que tratan de mejorar las ventas de un mercado que no va mal.

Las marcas del sector, representadas en pleno en esta edición 76 del Salón parisino, firman más de sesenta novedades mundiales en todos los segmentos de mercado, con especial atención a los nichos que mayor número de ventas materializan en Europa, es decir, los ocupados por los utilitarios y los compactos.

Los ejecutivos del sector han rehuido claramente los contenidos económicos que suelen aflorar en estos salones y han querido centrarse, casi exclusivamente, en el producto, con estrategias enfocadas a animar el mercado de 2005.

París es para la industria francesa como el Salón de Fráncfort lo es para la alemana, aunque los fabricantes germanos no han dejado de plantar cara con alternativas a la ofensiva parisina.

Este el caso de dos de los protagonistas del Mundial. Por un lado el Citroen C4, con el que la marca del doble chevrón quiere recuperar los liderazgos de mercado perdidos por el envejecido Xsara, y enfrente el Ford Focus de nueva generación.

Estos dos superventas del segmento de los compactos, el de mayor volumen de ventas en Europa, están rodeados por apuestas de distinta naturaleza, como el sustituto del Mazda Premacy, ahora Mazda5, un monovolumen realizado sobre la plataforma del nuevo Focus, o la interpretación que Honda hace del monovolumen de este segmento, el FR-V, capaz para seis pasajeros.

La nueva Clase A de Mercedes también puede ser considerada militante del segmento, al igual que el nuevo Audi A3 Sportback, desarrollado en el Centro Técnico de Seat, o el Alfa Romero 147, sometido al bisturí estético.

No menos interesantes, aunque por sus elevadas prestaciones son minoritarios, son las versiones deportivas de dos afamados, el Golf en versión GTI y el Opel Astra GTC, éste como representante de la arquitectura de tres puertas de la gama, o el Ford Focus Vignale como adelanto de lo que puede ser su versión descubierta.

A caballo entre los compactos y las berlinas de porte medio, París tiene un protagonista español, el Seat Toledo, aunque no es el único, porque en Renault se puede contemplar el pequeño monovolumen Modus fabricado en exclusiva en Valladolid, o en Nissan el SUV (Sport Utility Vehicle) Pathfinder que será fabricado en Barcelona.

En el segundo segmento del mercado, el de los utilitarios, Renault y Peugeot marcan la pauta, la primera con el mencionado Modus, y la segunda con un original 1007 dominado por dos grandes puertas correderas.

Esperados son el Suzuki Swift, un modelo vital para la recuperación de la marca japonesa en algunos mercados europeos como el español, o el Kalos de tres puertas, que ya es presentado en este salón como Chevrolet y no como Daewoo.

Un tipo de vehículos en auge, el de los todocamino o de los todoterreno, está particularmente animado en París, porque una nueva referencia se ha hecho hueco en el segmento. Se trata del Land Rover Discovery 3.

Fiat, en este apartado, ha hecho un esfuerzo especial con la reedición del Panda 4x4 y un prototipo Uproad basado en el Stilo Multiwagon.

Los deportivos de altas prestaciones, el mejor señuelo para los visitantes de un Salón, pasan por la visita obligada a Ferrari, que muestra un imponente F430 de nueva factura, puesto al lado de un "ridículo" monoplaza de los utilizados este año por Michael Schumacher, varias veces campeón del mundo de Fórmula Uno.

Al lado, Maserati exhibe un MC12 y muy cerca Alfa el 8c Competizione, que podría llevar el nuevo V8 desarrollado por Ferrari, sobre un cubicaje de 4.3 litros y 490 caballos de potencia. Los carroceros italianos completan el señuelo.

EFE

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