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AUTOS Y PROTAGONISTAS 

Víctor González, un guiño a su carrera

Víctor tiene un trato llano y sencillo. Pero cuando enfrenta a una cámara muestra todo su profesionalismo.

Mira las fotos de Víctor en el Porsche Carrera
Historia continua abajo

El actor mexicano de telenovelas vive con naturalidad su última y novedosa experiencia televisiva. Sus semanas en la casa de PROTAGONISTAS no le cambiaron su forma de ver las cosas y sirvieron sí para reafirmar sus objetivos: seguir creciendo en su carrera.

No dudó en aceptar nuestra invitación: un auto, una cámara, una charla alrededor del tema que más nos gusta ¿ sin contar a las mujeres ¿ los autos.

El primer auto de Víctor fue un Volkswagen. En Querétaro, México, su padre le legó un vehículo que estaba en la familia. Y el primero que compró con su propio dinero fue también un VW, un Jetta negro.

Sus gustos en materia de colores son también directos. Cuando le preguntamos con que auto quería posar, no dudó: un Porsche ¿ negro ¿.

Y aquí estamos con Víctor a bordo de un siempre llamativo Porsche, negro y descapotable, imponente en su renovado clasicismo.

Víctor aprendió a manejar de muy pequeño, con su hermano menor y compañero de travesuras, en las tranquilas tardes del barrio residencial donde aún viven sus padres, a escondidas de su madre, a quien le sustraían secretamente las llaves del carro para jugar: primero sólo para estar dentro, luego encenderlo, una maniobra aquí, una vuelta pequeña allá, y una más, y así, alargando el lazo que une a los niños al lugar seguro.

Su estilo de conducción es sobrio y seguro. En el congestionado tráfico de Ciudad de México o en las horas de mayor circulación en Miami, un vehículo cómodo con cambio automático es su elección natural.

Cuando no maneja por la simple necesidad de transporte, Víctor disfruta subir los cristales, seleccionar su música favorita y pasar a la carretera como un ejercicio de relax, donde la velocidad es parte del ejercicio, hasta donde marque el límite.

¿Nunca me han agarrado por exceso de velocidad, pero tengo una colección de multas por estacionar donde no se puede¿ ¿ confiesa.

Tampoco le molesta viajar en el puesto del acompañante, lección que aprendió con su posesiva ex novia, que mostraba sus celos con él y con su auto. Víctor confiesa que también él, con el paso del tiempo, se ha vuelto más celoso, también con los autos, y ya comienza a molestarse si le cambian la posición del asiento, le mueven los espejos retrovisores ó algún impertinente pretende fumar dentro de su auto.

Un conductor ¿de paseo¿, sin descuidar la atención, pues cuantas cosas hay para mirar, en South Beach, donde vive, y donde puede prescindir del auto para más de una actividad.

A pesar de no mostrar una postura machista, más allá de su porte varonil, Víctor está convencido que los hombres manejan mejor que las mujeres: ¿quizás sea solo por una cuestión de concentración¿.

Feliz en las playas miamenses, Víctor espera subirse a su próxima novela. Y a un Jaguar, de color negro, por supuesto.

Terra / ST

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