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Un dia en las carreras

Nos desplazamos al madrileño circuito del Jarama para realizar el curso de conducción deportiva del RACE. Pónganse el casco, amárrense bien el cinturón de seguridad y prepárense que la emoción comienza ya!

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220 kilómetros por hora¿la curva se acerca ya, es una curva cerrada de segunda velocidad y pasamos el cartel de 150 metros para la curva. Ningún problema, porque vamos a bordo de un Porsche 911 turbo, uno de los autos con mejor capacidad de frenada y con mejor estabilidad de paso por curva.

Nuestro conductor deja de acelerar para empezar la fase de frenada. En pocos metros hemos reducido dos marchas y nuestra velocidad de entrada para la curva es de unos 70 kilómetros por hora. El 911 turbo se agarra como un demonio al interior de la curva y una vez pasado el vértice, comenzamos la salida en plena aceleración.

La sensación es increíble. El auto empuja de un modo como no habíamos experimentado en otro automóvil, y a pesar de todo transmite una sensación de fluidez muy especial, no hay tanta ¿violencia¿ como hemos sentido conduciendo nuestro vehículo para el día, un BMW M3 de serie.

Un curso de conducción deportiva es una de las experiencias más recomendables para cualquier aficionado al automóvil. Lo primero y más importante es que te permite practicar y mejorar tu técnica de conducción en un entorno seguro y bajo la supervisión de profesionales que harán que el ritmo de aprendizaje sea mayor. Además, todo aquel con sangre en las venas y pasión por los autos, disfrutará como un enano aprendiendo las trazadas, practicando las frenadas de emergencia, sacando el rendimiento del auto sin preocuparse de los límites de velocidad.

El día empieza con un café con leche bien cargado para combatir nuestro jet lag. Llegamos al circuito del Jarama donde nos esperan los dos monitores que hoy darán la instrucción: Jorge y Leo, dos jóvenes pilotos en activo que cuentan con una enorme experiencia en diversas modalidades de competición.

Somos 6 participantes en esta ocasión y los estudiantes tienen que traer su propio auto. Poco a poco van llegando uno tras otro al circuito. Nosotros hemos llegado en un precioso BMW M3 rojo, gentileza de un buen amigo que nos lo ha cedido para la ocasión. ¿Excelente montura¿seguro que nadie nos va a pasar en la larga recta de tribuna¿, pensamos¿.hasta que vemos los aparatos que traen nuestros compañeros de escuela: un Subaru STI, un Porsche 993 Carrera 4, un Porsche 996 Carrera 4 cabrio, un Porsche 996 turbo, y un Ferrari 550 Maranello! La competencia va a estar fuerte¿

El primer ejercicio es muy sencillo: saliendo desde el inicio de la recta de tribuna, acelerar el auto a tope hasta pasar por el semáforo de recta. En ese momento hay que pisar el embrague y frenar a tope. El propósito es experimentar la sensación de frenada a tope en el auto desde alta velocidad. Uno a uno nos vamos lanzando por la larga recta y los frenos reciben su primer castigo del día. Todos los autos frenan de modo increíble, y casi es más impresionante ver el ejercicio a pie de pista, donde el auto se acerca a unos 180 kilómetros de hora y en pocos metros se clava sobre la pista, cargando el peso sobre el tren delantero, las gomas protestando sonoramente por el castigo.

La siguiente prueba es un poco más difícil. Ahora la referencia no es el punto de inicio de la frenada, sino que se trata de ¿acertar¿ para frenar el auto a la altura de un cartel en la pista, reduciendo las marchas al tiempo. En nuestro primer intento somos muy conservadores y frenamos demasiado pronto. Las dos siguientes frenadas son mucho mejores y en la última nuestros monitores nos dan un veredicto perfecto para el ejercicio¿la suerte del novato, sinceramente.

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