BUSCA
Marcas
El Mustang forma parte de la cultura popular americana y ha permanecido siempre identificable, a pesar de haber sido rediseñado varias veces
Galería de Fotos: Ford Mustang 2005

Corría el verano de 1962 y el legendario Lee Iacocca presidía la División Ford, de la organización Ford Motor Company.
Cuenta la historia que una tarde entró al estudio de diseño y sin mediar palabra, comenzó a analizar cada milímetro de la maqueta de un concepto rojo, con tapa de motor alargada, parrilla delantera al estilo de Ferrari y parte trasera un tanto recortada.
Iacocca comenzó a hacer rodar entre sus dedos el puro que siempre le acompañaba y todos los que estaban en el estudio se dieron cuenta de que estaba emocionado. Con ese gesto nacía una leyenda.
Pocos se imaginaron entonces que cuarenta años después, el carro que habían concebido por esos días, todavía estaría estremeciendo corazones, haciendo vibrar a gentes de todas las edades y produciendo adrenalina en grandes cantidades.
Dos años después Ford presentó el Mustang en la Feria Mundial de Nueva York de 1964 y de inmediato, el modelo invadió literalmente el mercado americano. Rápido, sexy y a precio razonable, el nuevo ¿Pony¿ de Ford capturó de lleno la imaginación de una generación entera.
El Mustang ha sido copiado por la competencia, ha pasado a hacer parte de la cultura popular americana y ha permanecido siempre identificable, a pesar de haber sido rediseñado varias veces, algunas de ellas de forma radical a lo largo de todos estos años. La historia de Ford tendrá siempre como uno de sus principales capítulos al Mustang, que hace parte indeleble de su pasado y estará inexorablemente presente en su futuro.
En una entrevista con The Detroit News, J. Mays, Jefe del Departamento de Diseño de Ford resumía la importancia del Mustang en esta frase: ¿Es como una bandera ondeando, tan originalmente americano como las motocicletas Harley-Davidson, como los jeans Levi, Elvis Presley o Marilyn Monroe. Está integrado a nuestra cultura¿. Y tiene razón.
Pero a comienzos de la década de los 60, los ejecutivos de Ford mal imaginaban que el Mustang, que recibió su nombre del famoso avión de combate de la segunda guerra mundial, iría a conquistar un puesto tan elevado en la historia de la industria automotriz. Los presupuestos iniciales pronosticaban que el Mustang vendería unas 80 mil unidades en su primer año de producción. Dieciocho meses después de haber salido al mercado, Ford había vendido ya un millón de Mustangs. ¿No sabíamos lo que teníamos entre manos, -escribió Iacocca en uno de sus libros-. Nos la jugamos y bateamos de home run¿.
Ford estaba apenas recuperándose del fracaso del Edsel cuando Iacocca y su equipo propusieron la construcción de un carro deportivo, de bajo costo, orientado hacia los baby-boomers que estaban alcanzando la mayoría de edad. Cuatro veces Iacocca y sus asesores le presentaron la idea a Henry Ford y al resto de los ejecutivos de Ford y cuatro veces fueron rechazados de plano. Hasta que una tarde el mismo Ford se detuvo en el estudio de diseño y llamó a un lado a Donald Frey, Gerente de Producto de la División Ford para decirle que estaba cansado de oír hablar de su ____. ¿Háganlo, le dijo, pero será tu ____ si no se vende¿, sentenció.
Iacocca planteó las bases de lo que sería el ¿deportivo de Ford¿. Debería tener cuatro asientos, pero tenía que ser liviano. Necesitaba un toque de elegancia europea, conservando un precio de ganga para el consumidor final, pero por encima de todo, tenía que tener lo que en palabras del mismo Frey no era otra cosa que ¿pizzazz¿.
El equipo de producción trabajó febrilmente para cumplir con el plazo fijado para el 17 de abril de 1964, día en que el Mustang sería presentado en el Pabellón Ford de la Feria Mundial. La reacción del mercado asombró a todo el mundo, comenzando por el mismo Iacocca. Los compradores prácticamente invadieron las agencias de Ford en todo el país. Algunos pasaron la noche en vela frente a las vitrinas para poder ser los primeros a comprar el nuevo Mustang.
Iacocca apareció en las portadas de las revistas, tanto Time como Newsweek, un honor que hasta entonces sólo cabía a jefes de estado y grandes luminarias del mundo del entretenimiento. En sus dos primeros años, el Mustang le significó a Ford $1.1 billones de dólares en utilidades, la mayor parte de las utilidades de la compañía.
Iacocca se convirtió luego en Presidente de Ford y más tarde de Chrysler y ha escrito dos autobiografías, pero ya cerca de los ochenta años de edad reconoce que los primeros días del Mustang fueron los más emocionantes de toda su carrera.
Sobre Ruedas