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Si pensabas que la industria del automóvil no podía sorprenderte más, Bugatti tiene una sorpresa para ti.
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Ettore Bugatti nació en Italia en 1881 y con el tiempo llegaría a convertirse en el fabricante de autos más prestigioso de antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante este periodo fueron producidos alrededor de 7,900 autos, muchos de los cuales todavía existen hoy en manos de coleccionistas que los preservan en perfecto estado de conservación.
El prestigio de los autos Bugatti se derivaba de su avanzada tecnología para la época, así como de la belleza de sus diseños, todo ello acompañado de numerosos éxitos en la competición que respaldaban la calidad de los productos. El Bugatti Royale de 1927 fue considerado el mejor automóvil de la época (el más caro también!) y era propulsado por un motor 8 cilindros y 12.7 litros de capacidad. Tan sólo se vendieron 3 unidades y casi lleva a la ruina al Sr. Bugatti.
Avanzemos en el tiempo hasta 1998, cuando Volkswagen compra los derechos de la marca Bugatti. Tras una serie de prototipos presentados en diferentes salones del automóvil, finalmente en el año 2000 se presenta el prototipo Veyron 16.4, un deportivo con motor central y tracción a las cuatro ruedas. La principal novedad técnica es el propulsor de 16 cilindros (dos motores V8 unidos) con una capacidad de 8 litros y sobrealimentado por 4 turbocompresores. Volkswagen anuncia un rendimiento esperado de 1.001 caballos de potencia!, la cifra más elevada jamás en un auto de producción para venta al público.
Con semejante nivel de potencia los ingenieros de Bugatti han tenido serios problemas para desarrollar soluciones que permitan poner el auto en manos del público sin comprometer la seguridad y capacidad de uso. Pero finalmente el Bugatti Veyron es una realidad y ya ha sido presentado en el circuito de Laguna Seca en el transcurso de una reunión de Bugattis clásicos.
La principal preocupación por supuesto han sido los neumáticos, porque ningún modelo de la producción actual es capaz de resistir los esfuerzos que una velocidad punta de 252 millas por hora (más de 400 Km por hora!) imponen a unas gomas de calle. Y por supuesto, la aerodinámica de la carrocería, tanto para asegurar una correcta refrigeración del motor y cambio como para evitar que a altas velocidades se produzca flotamiento en ninguno de los ejes.
El exterior se caracteriza por su parrilla frontal, que recuerda los Bugatti de época, así como por la pintura bicolor. En la parte trasera un prominente alerón posterior se encarga de mantener el carro pegado al suelo a elevadas velocidades. El diseño interior es también excepcional, con acabados en cuero y aluminio, aunque por supuesto los propietarios podrán pedir a la fábrica el auto a su gusto y medida.
F.R.