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La empresa japonesa Toyota Motor, segunda productora mundial de vehículos, considera prioritario en México crecer con calidad y tratar de elevar sus ventas hasta 20.000 automóviles este año manteniendo un óptimo servicio para el cliente
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"No buscamos definitivamente ser la marca número uno en ventas, lo que sí buscamos es ser la más respetada del país", dijo a EFE el director comercial de Toyota de México, Adolfo Hegewisch.
En abril de 2002 el primer productor japonés de autos decidió entrar en México con tres modelos, Camry, Corolla y Matrix.
La empresa llegaba tarde a un mercado dominado por General Motors, con 471.000 unidades producidas al año, seguida por la japonesa Nissan Motor, con 291.000 y Volkswagen, con unas 287.000 unidades.
Hegewisch, quien está convencido de que la aparición tardía de Toyota en México no será un lastre, explicó que este mercado empezó a cambiar y a modernizarse en 1995 y que antes de la fecha en el país había tan sólo cinco grandes empresas, mientras que hoy "prácticamente hay más marcas en México que en Estados Unidos"
El representante de la compañía japonesa, que se unió al proyecto de Toyota en México desde el principio, defendió una estrategia hasta cierto punto "tímida" y "racional" de la empresa para un mercado del automóvil muy "emocional" como es el mexicano, donde tradicionalmente el servicio al cliente apenas valía nada.
La estrategia seguida por Toyota se basó en buscar distribuidores muy fiables, 18 actualmente y 30 previstos para fines de 2004, lo que llevó su cuota de mercado del 0,39 por ciento en 2002 al 1,01 por ciento el pasado año, aún la mitad de lo que se quiere vender en 2004.
"Toyota es una empresa de productos definidos, cuando toma una decisión tiene todos los recursos (...) No es una empresa que haga experimentos, que crezca por crecer, sino que es ordenada y por tanto muy contundente en sus prioridades", indicó Hegewisch.
El directivo aseguró que en los veinticinco años que Toyota lleva en Estados Unidos ha conseguido colocarse en un segundo puesto de ese mercado por lo que, si se mantienen unas determinadas condiciones de estabilidad en México, se podrían vender más de 100.000 vehículos en 2009.
Hegewisch recordó que desde abril de 2003 existe el proyecto de la fábrica de la ciudad fronteriza de Tijuana -para producir y abastecer al mercado mexicano y estadounidense-, puesto que un factor importante es que "el que quiere ser grande en este país tiene que fabricar aquí".
El método de producción utilizado será el "just in time", que minimiza los tiempos de permanencia de los componentes en almacén, el mismo que se utiliza en todas las fábricas del gigante japonés en el mundo.
El director comercial negó que tener una fábrica en México se deba exclusivamente a una necesidad de abaratar costes sino más bien al deseo de "cerrar un círculo", pues desde hace años fabrica vehículos en Estados Unidos, Canadá y Brasil.
Hegewisch afirmó que la competitividad ya no se consigue únicamente mediante la mano de obra -razón por la que México era sumamente competitivo- pues ésta cada vez se utiliza menos en las plantas modernas, por lo que se trata de "una cuestión de globalización, de sinergia y de crecimiento".
Añadió que el consumidor mexicano ha experimentado cambios en su forma de relacionarse con el mercado y ahora se siente "con poder de exigencia" en relación con los servicios que debe demandar de un proveedor.
"Es un cliente que culturalmente está harto de engaños y de falsas promesas", recordó, lo que ha orientado la labor de la empresa a ofrecer servicios posventa de alto nivel y sin costes exagerados, iniciativa con la que el líder japonés del motor no renuncia a vender más de 100.000 autos en 2009.
Hegewisch precisó que los objetivos están condicionados a la estabilidad y crecimiento del mercado, factores externos que "no se pueden controlar".
EFE